dentro del rosal matarme han.
Se llamaba Carmen Delia,
debió llamarse Rebeca
porque tenía el poder
de ahuyentar la vida
con su belleza.
Jamás tuve que pasar por su huerto,
ni llamar a su puerta,
ni jamás tuve que detenerme
a arrancar aquella rosa, ni mirarla.
Pero era el centro en ese huerto,
parecía no asombrarse de destacar
ante las demás.
Pero en el momento que yo la arranqué
me clavó su espina.
Me dejó una herida
que jamás curó.
Il y a un amour qui ne sera que dans ton cœur,
pas dans ta vie.
Dentro del vergel,
dentro del rosal matarme han.
Y como un ritual atábico
Desapareció entre el salitre y la lava
que conjurada a la profecía
Juro morir entre batallas y rosas
Entre nostalgía y gusto
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