Su voz
resuena, recita en monótona letanía,
en triste y
desolada realidad
aunque la música ejerce su fuerza arrolladora
y toma las riendas con la autoridad
que solo ella puede lograr
Pero no escucha,
no tiene su corazón abierto
al camino de la sensación,
como almas
heridas
por la incipiente enfermedad
del desamor presente.
Yo fui entonces la elegida.
Caminaba en
senderos sin sombras
de luminosa
luz estival.
Miradas entrelazadas de corazones abiertos
que fluían
hacia el imparable amanecer de la vida.
Éxtasis que
rompía las cadenas del tiempo
con el
eterno fulgor del instante.
Yo era
entonces la elegida.
Anhelo ardiente de vida
que aún
germina en mi interior
*
Y la voz surgirá.
No temas su
silencio continuado,
vendrá
cuando haya un pensamiento limpio,
una
expresión que estalle si no camina en el aire.
Quizás sea
una espera
o un pulso
eterno
en la
angustia del vacío,
pero solo
es tiempo
temido
odiado
buscado
esperado
solo tiempo
que se abrirá
cuando haya
llegado el instante
*Selección de poemas, Con el fulgor del instante, LA LUZ DEL INSTANTE, Ana Vega Toscano*
*Selección de poemas, Con el fulgor del instante, LA LUZ DEL INSTANTE, Ana Vega Toscano*