La construcción y las dinámicas del yo en la poética de la transformación en Ab radice I y II de Cristina Arribas González

Un análisis conjunto de Ab radice (I). De estigmas y Ab radice (II). El día que morimos las dos. Los brotes rojos, de Cristina Arribas González, permite leer ambos textos como un proyecto unitario de exploración de la subjetividad, articulado en dos movimientos complementarios: inscripción de la herida y metamorfosis de la identidad.
La díada funciona como una estructura bifásica:
El primer volumen desarrolla una poética del estigma (la marca, la herida, la inscripción del dolor).
El segundo despliega una poética de la transformación (la muerte simbólica y el renacimiento).
En este sentido, no son obras independientes, sino momentos de un mismo proceso de subjetivación.

Ejes comparativos
1. De la herida a la metamorfosis
En De estigmas, el sujeto se define por sus marcas: el dolor es estático, constitutivo.
En Los brotes rojos, ese dolor se dinamiza: la herida deja de ser solo huella para convertirse en materia de parivartan (cambio simbólico).
Se pasa de una ontología de la herida a una ontología del devenir.

2. Evolución de la metáfora vegetal (radice → brote)
La raíz (vol. I) remite a lo subterráneo: origen, memoria, trauma.
El brote (vol. II) implica emergencia: visibilidad, crecimiento, transformación.
El sistema simbólico evoluciona desde lo oculto hacia lo manifestado, configurando una dialéctica vertical (profundidad ↔ superficie).

3. Configuración del sujeto
En el primer libro predomina un yo fragmentado pero centrado en sí mismo.
En el segundo, aparece un yo escindido y duplicado (“las dos”), lo que introduce una dimensión más compleja de alteridad.
Hay un desplazamiento desde la introspección hacia una intersubjetividad problematizada (el yo como otro).

4. Temporalidad y proceso
De estigmas presenta una temporalidad retentiva (anclada en el pasado y la memoria).
Los brotes rojos introduce una temporalidad transicional, marcada por la ruptura (muerte) y la apertura (renacimiento).
En conjunto, configuran una narrativa implícita de crisis y reconstrucción.

Dimensión formal conjunta
Ambos textos comparten:
Hibridación genérica (poesía, prosa, epístola).
Fragmentariedad estructural, que refleja la discontinuidad del sujeto.
Lenguaje altamente simbólico y autorreferencial.
Sin embargo, en el segundo volumen se observa:
Mayor cohesión imaginal.
Intensificación de los motivos (muerte, sangre, brote).
Una tensión narrativa más marcada, aunque no plenamente lineal.

Lectura teórica global
El conjunto puede interpretarse como:
Un recorrido dentro de las poéticas del trauma, donde la escritura funciona como elaboración simbólica.
Una inscripción en la tradición de la escritura del yo contemporánea, con elementos de autoficción.
Un tránsito desde una estética confesional hacia una estética transformativa, donde el lenguaje no solo expresa la herida, sino que la reconfigura.

Síntesis final
La serie Ab radice configura un itinerario poético de subjetivación en el que el sujeto atraviesa tres momentos implícitos:
herida → ruptura → regeneración.
Así, la obra en su conjunto propone que la identidad no es una esencia estable, sino un proceso en constante reescritura, donde las marcas del dolor no solo definen al sujeto, sino que posibilitan su transformación.

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