Me acuerdo de ti
cuando suena el viento
y las luces se apagan.
Imagino esa noche que el mar me sedujo
y juré, con el cuerpo escondido,
que los límites existen
entre líneas y espacios blancos.
Te dibujé, articulada, junto a tu mano en la barbilla.
Solo me querías para devolverte el arte.
En manos.
La poesía sin título por Cristina Arribas González (Hijos de marzo, 2026)
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