Grieta en cadena
Cristina Arribas González
A veces no heredamos amores, sino grietas.
Este poema nació de entender que uno puede morir en alguien sin morir del todo…
solo volverse una versión rota de sí mismo.
---
I. Esa grieta
Esa grieta que te provocó el otro,
me la provocaste tú a mí.
Llevabas su sombra,
y al quererme, me hiciste herir.
Yo quise curarte el alma,
pero tus manos solo deseaban verme partir.
Y así quedamos, dos heridas:
tú, sangrando por lo que fuiste;
yo, sangrando por quedarme en ti.
---
II. Tú
Y no te importó
que al morirme en ti
ya yo no fuera yo,
sino una versión de mí:
la máscara pegada a la piel,
rota y gris,
como el muro del que hablas,
ese que él quebró con su grieta,
y tú —
tú solo supiste seguir.
*Extracción de La poesía del encanto (2025), Cristina Arribas González.*
Bellísimos
ResponderEliminar