Siento el borde,
la línea temblorosa
donde acaba mi sombra
y empieza el mundo.
A veces el silencio es un precipicio
que invita,
con su boca de viento,
a deshacerse un momento
de todo lo que pesa.
Pero respiro.
Y en ese gesto mínimo
descubro que también existe
un instinto de regreso,
una cuerda fina
anudada al nombre que soy.
*Extracción de La poesía del encanto (2025), Cristina Arribas González.*
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